octubre 12, 2013

2. Quietud

Entre los muy escasos beneficios de haber estudiado Comunicación está la conciencia clara de que todo enunciado debería tocar un punto B tras ser emitido. No quiero detallar esta opinión ahora. Sólo sé que es preferible pensar así que ajustarse a la gratuidad absoluta del ‘mensaje’ contemporáneo (cosas en la línea de mi cuadro merece estar colgado aquí) donde el enunciado no dirá ya nada porque su punto B le tiene sin cuidado, tiene poco claros sus recursos y competencias: confunde su vanidad con, por decir algo... hermetismo, sutileza, abstracción...
Ponerlo todo tan profundamente en duda lleva a la quietud. Mi quietud resulta de no encontrar tranquilidad entregándome a la crítica grandilocuente (leí / vi / escuché esta joya de cuarteto, pintura, película etc. una barbaridad… lo cubres de elogio o lo sepultas en mierda extremos igualmente deplorables con sabrás tú cuál potestad infalible). Tampoco me siento muy prolijo con la posibilidad de comentar algo encima de algo. Sobre un tema de ______, siempre lo mismo, recalcar lo bien escrito que está el libro de______ pero para beneficio de quién.
No. Cuando consumo algo que me parece bueno, siento que hablar con énfasis al respecto es traicionar su esencia. Me encuentro de pronto haciendo una paráfrasis de escuelita, por muy inspirada que me salga.
No estoy seguro. En general pienso: ¿A quién le interesa esto? ¿Querías impresionar a alguien…, es eso? No hay nadie afuera. O en todo caso: hay cinco millones de personas que son prácticamente como tú, con preocupaciones afines y toda la cosa pero tú no lo sabes. Visiblemente ninguna de estas variantes infinitas de mí mismo (tú mismo) ha demostrado interés real ni factible por establecer contacto conmigo (contigo). Mientras tanto yo sigo razonando tensamente cuál diantre es mi punto B.

¿Dónde está Rodolfito?
"...He was just one Rodolfo among many..."

4 comentarios:

  1. Yo tengo ese "¿Dónde está Wally?".

    Atte: Juan Ramón,

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    1. Era la prueba suprema. Yo nunca encontré al Wally-wally.

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  2. Yo recuerdo haberlo encontrado una vez mientras esperaba a que me atendieran en el ISSSTE. Igual puede ser un recuerdo fabricado.

    Atte: Juan Ramón.

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    1. El recuerdo bien podría ser genuino, compañero. Me han dicho que en organismos de matiz burocrático hay tiempo para encontrar a Wally las veces que uno quiera.

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