septiembre 30, 2014

Sin título

No pienso necesariamente en esta película

La impresión que deja una buena película es eso: una impresión. Al terminarla no quedan recuerdos particularmente definidos. La película quiere ser una tajada de vida, en su ritmo, en su fluidez, en su transparencia. Es todo aparente, claro, pero pienso en algo que dijo Vallcorba: el libro, como soporte físico de una lectura, no debe sentirse en lo leído. Debe desaparecer.
         El caso del cine parece más complicado. Uno pensaría tal vez en la pantalla, pero no: es la película (como contenedor de lo filmado) la que no debe sentirse. Tú te asomas a la película, te asomas a estas vidas que si convencen no es porque calquen la vida, la de afuera, no; convencen porque no reiteran nada y porque la existencia técnica de la película no te distrae de esta impresión tan frágil tan falsa, sí de que lo que ves ha sido, desde siempre, verdadero.

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